Minibásquet

“Me apasiona enseñar”

Verano de básquet
Yo soy…Franco Durato

Pablo Suero fue presentado oficialmente y tras el arranque de los entrenamientos habló de todo.

Si hay alguien que puede realmente atribuirse tener sangre de Anzorena, es Pablo Suero. Sí señor lector, leyó bien. No se asuste. Es que el flamante entrenador de Pre Mini y Mini para este 2021, revisando su árbol genealógico, es tataranieto de Pedro Ignacio Anzorena, ex gobernador de la Provincia de Mendoza, a quien la Institución de la Sexta, le debe su nombre. En la actualidad, tras unos años alejados de las canchas, regresó a “La Catedral”, lugar en el que ya tuvo otro ciclo, en el 2004. “Nació mi hija en el 2013 y desde ahí me dediqué a ella”, explicó por su tiempo sin básquetbol.

Con la misma pasión y paciencia que en aquella época, Suero empezó a transitar en enero su nuevo camino en Olascoaga y Suipacha. Reconoce que lo que más disfruta es dirigir al Minibásquetbol. “La parte de enseñar en formativas me encanta. Me siento cómodo. Me ha pasado de que muchos de los jugadores que he tenido, me ven por la calle, y vienen y me dan un abrazo. Es lo que más me reconforta. Siempre está el recuerdo. He tenido en dos ocasiones a equipos Primera (General San Martín y Talleres) e inclusive a una camada de Máxibásquetbol, pero es un poco ingrato ese nivel. Es más resultadista”, afirmaría.

Al ser consultado sobre su idea para el 2021, comentó: “El proyecto es el que me presentó “Tuco” (Martin), Fernando (Martin) y Ale (Corti), al cual me sumo y apoyo. Es gente que conozco y del club. Me pareció muy bien su pensamiento de volver a resurgir Anzorena desde las bases. Vengo con muchas expectativas y ganas de trabajar. No me falta capacidad. He dirigido muchos años. Estoy con ganas de que los chicos aprendan. Quiero volcar lo poco que se en los chicos”.

El estadio de Olascoaga y Suipacha ha tenido grandes cambios, y así lo reconoce el ex entrenador de Guillermo Cano y Olimpia, entre otros: “Se hace muy fácil. El hecho de que haya seis aros, hace que se optimicen los recursos, el tiempo y se pueda mejorar más los jugadores. El club se va para arriba. Hacía miles de años que no venía, y el me sorprendí. Es espectacular trabajar así”.

En cuanto a su metodología de trabajo y sus objetivos, afirmó: “Apuntaré a la parte formativa sobre todo; a que sepan los conceptos básicos del básquetbol: pasar, picar. Y a la parte humana, a la sociabilización. El ganar vendrá después. Prefiero que aprendan y sean buenas personas”. A lo que siguió en la misma línea: “Nos tenemos que preocupar por tener cantidad, que eso nos brindará calidad en unos años”.

Con respecto al balance sobre el Campus de verano, Suero detalló: “Hablé con Fernando (Martin) en su momento, y la idea era que los chicos salieran picando bien la pelota con ambas manos. Buscamos empezar a sacarles algunos errores o vicios. Si, observé una parte floja que fue la motriz. Esta no es una falla que le corresponda al club sino más bien a la escuela primaria. No saben correr, hacer caída, saltar las sogas o hacer posturas. Apuntaré entonces durante el año a seguir corrigiendo esas cosas. Es un trabajo de años esto y que quizás, y seguramente, no lo vea yo el día de mañana”.

Entrenar una y otra vez los fundamentos. Ese es su plan repite en más de una ocasión durante la charla. “Hasta los chicos más grandes tienen que entrenar como si fueran Mini, sino mirá los de la NBA que siguen haciendo estas clases de trabajos. Una hora de entrenamiento no es suficiente, pero tiene que repetirse todos los días y lo deben hacer en sus casas también”.

Por último, el Minibásquetbol tiene una cuota grande de amistad, viajes y encuentros. El director técnico así lo deja caer de sus palabras: “Me encantaría que los chicos viajarán e hicieran encuentros en distintas ciudades. Son ideas que tengo. En esos viajes te da la pauta de cómo estás y que se hace afuera”.

Fotografía: Andrés Arequipa

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